Últimamente no dejo de leer en portales de marketing digital, foros y blogs, que el marketing de influencers es una farsa, y aunque no soy Jack El Destripador, vayamos por partes.

Es cierto que la palabra Influencer comienza a ser vista como una profesión para la cual hay que estudiar carreras universitarias y/o cursos avanzados, y que el trabajo futuro deseado por los niños españoles es de ser Youtuber. Pero opino que si se está convirtiendo en una profesión, no solo los próximos influencers deben saber cómo funciona su trabajo sino las propias marcas deberían saber cómo funcionan los influencers para poder realizar buenas campañas.

Entonces, ¿por qué muchos creen que es una estafa?

Tal y como comenta Reason Why en su artículo El fraude de los influencers ha costado 12 millones en 2018, de 35 millones de euros invertidos en 2018 en campañas con influencers, 12 han sido considerados una estafa, un fraude. Y el fraude viene dado porque muchos perfiles inflan de manera artificial el número de seguidores y likes en redes sociales. Sin embargo, aunque parte de culpa la tengan los influencers, las marcas tampoco se salvan. Por supuesto no nos podemos olvidar de lo último que Instagram está planeando hacer: quitar el número de likes. Y es que, ¿qué repercusión puede tener la eliminación de los likes para el marketing de influencers? Mi compañero Juanjo nos alumbra en este sentido en su artículo El poder de los likes en redes sociales. Parafraseando lo que escribió «Las consecuencias son significativas puesto que es uno de los grandes pilares de negociación de cualquier tipo de colaboración, patrocinio y/o relación comercial. (…)  Es decir, se requiere de un análisis previo del público objetivo para conocer su estilo de vida y conseguir despertar un interés por el producto y/o servicio que ofrece la marca.«. Como dice Augure, algunos de los principales desafíos son: identificar a influencers relevantes, encontrar técnicas de engagement adecuadas y medir los resultados de las campañas, entre otros. Y es que una marca que haga una campaña con un influencer que no casa con el tema, ya os imaginaréis a dónde va a ir a parar…

Por tanto, ¿qué debemos tener en cuenta de aquí en adelante para no fallar en las campañas?

  • Lo primero, los microinfluencers, nanoinfluencers y los social micro: estos perfiles tienen comunidades no muy numerosas pero un gran poder de engagement.
  • Lo segundo, las campañas no son algo puntual ni sencillo de crear y gestionar y no deberían limitarse a una sola acción.
  • Tercero: Deberías activar las tácticas de monitorización antes de lanzar la campaña. Definirlas a la perfección es un reto pero poco sentido tiene la acción si no lo haces. Y las métricas tendrás que crearlas en función del objetivo que quieras conseguir.
  • Cuarto: Stories en Instagram es, y será cada vez más, la herramienta preferida por marcas y usuarios.
  • Y por último, la temática de la que habla el influencer tiene que encajar a la perfección con el mensaje y el producto.

Por todo esto y más, no considero que el marketing de influencers sea una mentira, considero que hay un error de concepto y de entendimiento sobre cómo realizar las campañas y sobre todo, cómo llegar al público perfecto.