Con este pequeño ensayo se pretende acercar al lector, de manera introductoria, al mundo del Influencer y explicar el porqué de esta nueva alternativa de marketing por el que optan las marcas.

Cuando éramos pequeños y nos preguntaban a mí y a mis amigos “¿Qué queréis ser de mayores?”, automáticamente salían profesiones como las de futbolista, cantante, profesor o médico. A día de hoy, cuando se les formula esta pregunta a los niños y adolescentes, responden, además de lo que respondíamos antes, youtuber e influencer.

Cada vez más, la figura del influencer se va asentando y va tomando un papel más importante a la hora de promocionar productos y/o servicios. Su capacidad de influencia (de ahí su nombre) hace que las empresas los vean como un instrumento más a utilizar en su estrategia de marketing, publicidad y ventas.
Algunas de las cuestiones que se nos pueden plantear son: ¿Por qué ahora tienen fama los influencers? ¿Por qué están de moda? ¿Qué tienen de especial?

La respuesta viene de la mano de los propios consumidores. Somos nosotros los que, cuando vamos a consumir algún producto o servicio normalmente nos fiamos, en mayor medida, de los consejos de alguien a quien consideramos cercano. Es decir, nos fiamos antes de la recomendación de un amigo o familiar antes que la del propio vendedor o anunciante.

Hace unas semanas apareció en televisión el anuncio de Navidad de Ikea. El objetivo del anuncio era remover conciencias y conseguir acercarse a la vida diaria del consumidor y de sus clientes potenciales. Acertó sin lugar a dudas. Ikea conoce al detalle el nuevo perfil de consumidor; un perfil que se guía por la identificación con algo y/o alguien. Aquí reside la clave del éxito de los influencers.

A día de hoy, el contenido que provoca que reaccionemos (para bien o para mal) está relacionado directamente con aquello que nos produce sensibilidad. Y los influencers, de acuerdo con el contenido que crean, son capaces de atraernos usando un estilo de vida y un lenguaje similar al nuestro o al que aspiramos o nos gustaría tener.

Por ello, los influencers son el nuevo vehículo para las marcas. Al sentirnos identificados con el perfil de un influencer, confiaremos más en él y seguiremos, en numerosas ocasiones, su estilo de vida. Es decir, si mi cantante o futbolista favorito bebe todas las mañanas una marca de café X, lo más normal es que yo también consuma todos los días esa marca de café. Por lo menos, la probaré y la guardaré en mi mente dentro del top of mind.

Tal es así que, incluso, en numerosos concursos de televisión no adquiere el primer premio aquel que verdaderamente ha desempeñado mejor su papel, ha demostrado mayor talento o ha tenido una mejor actitud; sino que el título de campeón lo ostentará aquel que, sin excluir lo anterior, tenga un mayor número de fieles seguidores en mayor medida.

El fin último y principal de las marcas es captar nuevas audiencias y fidelizar a los seguidores/clientes existentes. Además, gracias a trabajar con influencers, se genera una mayor conversión y se logra alcanzar a un mayor público a través del universo online. La publicidad en televisión, en folletos informativos, en el periódico, en revistas… son eficaces en función de nuestros objetivos y target, pero los influencers proporcionan un mayor y más rápido acercamiento al consumidor (por ese universo online en el que se mueven) y se pueden medir, de una manera más fácil, los resultados de cada campaña.

Por ejemplo, un anuncio en televisión de una marca que vende bebidas isotónicas puede llegar a 300.000 personas en un mismo momento, pero de todo ese público puede que sólo compre/consuma el producto un 1% porque de entre todos esos espectadores puede que sólo el 1% sea deportista. En cambio, un influencer dedicado al atletismo que tiene 300.000 seguidores, al proporcionar un público fiel y ser un público más segmentado (dado que en mayor medida es gente a la que le gusta y practica deporte), lo más fácil es que compre/consuma el producto un mínimo de un 20% de esa audiencia.

Además, si se trata de marcas con cierta visibilidad y notoriedad en el mercado, la decisión de una empresa de colaborar con un influencer persigue mejorar su imagen o relacionarse con una serie de valores que ésta promociona. Por ejemplo, tras un estudio de mercado, una marca puede haber obtenido una valoración de “marca antigua” y, para cambiar esa posición, opta por una estrategia de marketing con un influencer actor joven invitándole a eventos de música en los que participa la empresa.

Como argumento final, se puede concluir que el influencer proporciona una serie de utilidades y ventajas para hacer más efectivo cualquier plan y estrategia de comunicación y marketing, como un público más segmentado y focalizado (es decir, sus seguidores son el target al que te quieres dirigir con un margen de error muy pequeño en comparación con otros formatos publicitarios y promocionales), una capacidad de persuasión mayor (al seguirle un público identificado con su perfil), una conversación diaria con sus seguidores (gracias a las redes sociales) y cercanía con el consumidor (al poder comunicarse en cualquier momento mediante texto, imagen o vídeo).

Será necesario conocer qué tipo de influencer es el más adecuado para nuestra estrategia de marketing para que, en base a ello y con un buen plan de marketing, obtener grandes resultados.